Pau de laranxo
Corramos un tupido velo,
Y hagamos como que no lo intentamos.
Corramos un tupido velo como si no hubiera sucedido.
Corramos un tupido velo y omitamos que no desplegamos las velas y botamos el barco al mar.
Corramos un estúpido velo y digamos que no hicimos planes, no de boca, sino dentro, que de verdad tuvimos esas visiones aunque no las reveláramos y que nos llenaron de ilusión durante esos días.
Corramos un estúpido velo y pretendamos que no nos amamos, que nunca lo hicimos, y que no vamos a quedarnos en el corazón del otro, pase lo que pase.
Corramos un estúpido velo y mintámonos con que jamás deseamos quedarnos en uno de esos abrazos para siempre.
Corramos un tupido velo, y esperemos no volver a desear quitarnos la piel para sentir algo más que nuestras carnes danzando, adentro.
Corramos un tupido velo e ignoremos que plantamos aquella semilla, aunque no llegase a brotar, que no tuvimos esa felonía de atarnos, y que así la búsqueda de razones no fuera de porqué quedarnos sino de porqué irse.
Corramos un tupido velo y esperemos que sea el otro el que se aleje y desaparezca poco a poco, para así finalmente tener una excusa para odiarte, o para no arrepentirme.
Corramos un estúpido velo
y actuemos como que nada de esto sucedió;
para que cuando se caiga ese velo, y las velas de nuestro barco, no nos demos cuenta de que nunca las necesitamos para navegar.
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